Rediseñé un registro de 9 pasos que no convertía lo esperado. En el primer mes se crearon 41 cuentas, contra 29 del mes anterior.
Una empresa de logística ofrece envíos a microempresas: emprendedores que venden por redes sociales y comercios con local a la calle. Llegan desde anuncios en Google, Facebook e Instagram y, para saber cuánto cuesta un envío, primero tienen que crear una cuenta.
La inversión en anuncios crecía, pero las cuentas nuevas no crecían al mismo ritmo. De abril a mayo de 2026 la inversión subió un 54 % y las cuentas nuevas, solo un 25 %.
El registro se había rediseñado hacía poco y no tenía un equipo a cargo. Lo probé por mi cuenta en un monitor de 26", una notebook de 14", una tablet y un celular. En la notebook, los botones principales no se veían sin reducir el zoom. En la tablet no funcionaba, y solo se podía completar desde una computadora, aunque los anuncios corrían en redes sociales.
Completé el diagnóstico con un análisis heurístico que hice con ayuda de Claude. De ese análisis tomé tres hallazgos para la solución y dejé fuera de alcance la optimización de los textos, para no pasarme del plazo.
Armé una presentación con lo que había encontrado y propuse el rediseño. El registro pasó a mi equipo, con una condición: tener la solución lista en 10 días.
Era el problema más grave. Antes de llegar a la dirección, un comercio cargaba su nombre, mail, celular, tienda, canales de venta, volumen de envíos y CUIT (su identificación fiscal), y recién ahí se enteraba de que no llegábamos a su zona.
El problema no era solo la cantidad de pasos: el flujo le pedía todo al comercio antes de decirle si podía usar el servicio.
Había otros dos problemas a la vista. Cada pantalla tenía una ilustración y un texto lateral que no tenían relación con el dato que se pedía, y la barra de progreso no indicaba cuántos pasos faltaban. Con 9 pantallas de una sola pregunta, el registro parecía no terminar nunca.
Consideré dos alternativas. Poner todo en una sola pantalla con scroll dejaba un formulario demasiado largo. Pedir lo mínimo y completar el perfil después era lo ideal, pero el sistema necesitaba ciertos datos para crear la cuenta y no había tiempo para cambiar el backend.
Entonces me enfoqué en qué pedir y en qué orden. Junto con el PM definimos 3 pasos, y yo propuse cómo agrupar la información en cada uno:
Acepté un costo: el último paso mantuvo la selección de plataformas y las opciones de cantidad de envíos. Las hubiera simplificado si en el alcance se hubieran contemplado cambios en el backend. También dejé para más adelante poder cotizar un envío sin crear la cuenta.
Usé los componentes del sistema de diseño existente, sin crear nuevos, para que el equipo pudiera desarrollarlo en el plazo. Estas fueron las decisiones principales:
QA y desarrollo probaron el flujo, y yo lo validé con 4 comercios con los que tenía contacto. Los cuatro completaron el registro sin bloqueos. El principal cambio fue el mensaje final. Decía "Creaste tu cuenta, te enviaremos un correo para finalizar la instalación", un texto heredado del registro para tiendas online que se integran con su plataforma de ventas. Quien vende por Instagram no tiene nada que instalar, así que lo cambié por "Cuenta creada con éxito, te enviaremos un correo para que conozcas las formas de ingresar".
El registro nuevo salió el 4 de agosto de 2026. Según el panel de Power BI de la empresa, en agosto se crearon 41 cuentas, contra 29 en julio: un 41 % más. Ninguno de los dos meses tuvo inversión en anuncios.
Después del lanzamiento propuse una campaña de WhatsApp para volver a invitar a quienes habían abandonado el registro anterior. El resultado de agosto es de las dos acciones juntas. Además, bajaron las consultas a soporte sobre cómo crear la cuenta.